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Columna Editorial. Mayo 2020

Columna Editorial. Mayo 2020

PEDAGOGÍA DE LA CONJUGACIÓN

En el mes de junio del año 2020 la conmemoración de los 150 años de la creación de la Escuela Normal de Paraná nos toma en un momento de la historia imaginado por pocos: un contexto de pandemia.  

El recuerdo de la figura de Sarmiento y la conmemoración del “normalismo”, se da casualmente en tiempos en los que ciertos sectores manifiestan su anhelo y/o exigencias por volver a la “normalidad”, a más de 90 días de cuarentena; tiempos en los que afloran los pedidos y planteos apresurados acerca del regreso a “la normalidad de las aulas” y a la escuela “como era antes”. Planteos que, al mismo tiempo, demandan que ese regreso a las “escuelas de antes” no sea como antes. 

Las organizaciones sindicales docentes no olvidamos que hasta hace muy poco, en tiempos de restauración conservadora, no sólo se cuestionó a la escuela, sino también se criticó al trabajo docente, se culpabilizó a la docencia por los resultados educativos, se persiguió a sus dirigentes gremiales y se ajustó el presupuesto educativo a más no poder; incluso, se agredió a toda la docencia con el planteo del problema de “caer en la escuela pública”. Esa escuela pública que, ahora, en contexto de pandemia y consecuente cuarentena, pasó paradójicamente a ser revalorizada por el papel que juega y por su importancia. 

Tiempo de paradojas si los hay, de contrapuntos y de contradicciones. Tiempos en los que también nos vemos tentados a tratar de ponerle un nombre a lo que sucede. De hecho, por estos días escuchamos hablar de “pedagogía en tiempos de pandemia”, “pedagogía de la excepcionalidad”, “educación a distancia”, “teletrabajo”, etc., etc. 

Desde nuestra perspectiva, podemos decir que lo que ha venido haciendo la docencia en todo este tiempo es, en cierta manera, una “pedagogía de la conjugación”. Por definición, “conjugar” es poner un verbo en las distintas formas que puede tener para expresar las variaciones de voz, modo, tiempo, aspecto, número y persona; es combinar y hacer compatibles dos o más cosas; y esto es lo que ha estado haciendo la docencia argentina en tiempos de pandemia, ha conjugado el verbo educar. 

“Conjugar”, además condensa dos bellas palabras que identifican gran parte de la acción de educar: “con” y “jugar”; bellas también en su condensación porque simboliza el “jugarse con”; a su vez, remite a los juegos del lenguaje con el que cotidianamente construimos el hecho educativo y, además, la conjugación nunca es definitiva, es transitiva, trashumante, itinerante, como nuestra escuela. Por eso hoy hablamos de una pedagogía de la conjugación en tiempos de una pandemia “intermitente” como la llamó Boaventura de Sousa Santos en este mismo evento de la conmemoración de “La Escuela Normal”.

Hoy son demasiadas las paradojas que está conjugado la pedagogía y la docencia en su trabajo cotidiano. Entre ellas, hay tres que escogemos para resaltar aquí, desde la perspectiva de clase trabajadora. 

La paradoja de la “educación a distancia para acortar las distancias”. Rápidamente los denostadores históricos de la LEN levantaron sus voces argumentativas sobre el despropósito del artículo que establece que “la educación a distancia esta? destinada a jóvenes y adultos mayores de 18 años”, justamente ahora que ésta se ha convertido en la principal herramienta educativa para todos los niveles y modalidades. Al respecto, cabe recordar que el sentido de este artículo de la ley que limitaba la educación a distancia solo para los mayores de edad, tenía la intencional de frenar los intentos de la instalación de un modelo cultural que sustituya a los sujetos sociales -en tanto sujetos colectivos- por usuarios individuales; como así también, pretendía no correr el riesgo de que la educación pública sea tercerizada o privatizada de manera velada y sometida a los criterios mercantilistas. Con este artículo también se pretendía que un posible avance de la “virtualidad” no signifique distorsionar los valiosos encuentros entre estudiantes y docentes o entre pares, en el espacio físico de las escuelas.

El verdadero problema, entonces, no es la educación distancia, sino el negocio que se podría hacer con la educación y el intento de incrustar los valores del mercado en este campo a través de las plataformas, portales y herramientas digitales del modo de dominación global. La “educación a distancia” no es el problema porque, paradójicamente, ha permitido acortar algunas distancias educativas. Pero no todas, porque la desigualdad sigue.

La paradoja de la exigencia de mayor conexión mientras lxs trabajadores luchan por el “derecho a la desconexión”. El creciente trabajo con las tecnologías en contexto de pandemia, entre otras cosas, ha erosionado y desequilibrado el límite entre los tiempos para el trabajo y el ocio, entre la jornada laboral y la vida personal y/o familiar. Hoy tenemos que al mismo tiempo se está reclamando, por un lado, la posibilidad de garantizar la conexión y conectividad de los sectores más desprotegidos y, por otro, que las exigencias de conexión por parte de las patronales no perjudiquen a los/as trabajadores, especialmente a las mujeres trabajadoras, que son quienes más cargan con las tareas de cuidado familiar y del hogar.

En una sociedad en la que a pesar de la pandemia se trata de seguir imponiendo la lógica de la productividad capitalista, es fundamental la lucha por el respeto al descanso de los sujetos, del ocio, de la posibilidad de conectar con otras actividades y otras personas. Por eso desde la CTERA, en línea con la CTA, venimos planteando la institucionalización del “derecho a la desconexión”, pues el/la trabajador/a sólo debe estar a disposición en el horario de su jornada laboral. Y esto es una demanda colectiva porque el ejercicio del derecho a la desconexión no puede ni debe residir en una responsabilidad individual. 

La paradoja de la separación entre la formación y el trabajo docente. 

Habitualmente se piensa a la formación docente como fase previa y separada del trabajo docente. En realidad, no existe tal separación pues en el trabajo docente permanece la formación como una dimensión constitutiva.

En tiempos de pandemia esto se está viendo como quizás antes no lo hacíamos. El uso y manejo de las herramientas digitales no solo ha devenido en una formación al mismo tiempo que se lleva a cabo el trabajo docente, sino que además ha generado procesos de deconstrucción curricular: nos hizo priorizar temas, revisar bibliografías, recartografiar contenidos, restructurar recursos, reflexionar sobre los modos de comunicación, entre otras cosas. Cosas que siempre hicimos los docentes pero que ahora se ponen más en evidencia en un mundo que necesita ser repensado, un mundo en el que se están conjugando las paradojas. Por eso desde la docencia, hoy hablamos de una “pedagogía de la conjugación”.

Buenos Aires, 21 de junio de 2020.

Miguel Duhalde

Secretario de Educación 

CTERA

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