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Columna Editorial. Julio 2020

Columna Editorial. Julio 2020

EL CONSEJO DE BABEL

En el mes de julio el Ministerio de Educación actual convocó a una reunión del Consejo Nacional de la Calidad de la Educación a los efectos de dar a conocer la nueva conformación de este espacio cuyos miembros permanecerán en el mandato por tres años.

Quizás sea una exageración, pero la primera imagen que se nos representó a muchos/as al ver la composición de este Consejo fue la de la Torre de Babel. Diversos lenguajes (posiciones) conviviendo con claras diferencias el entendimiento y la comunicación. Por supuesto que este Consejo no va a significar ni “la puerta al cielo”, ni va a definir el destino de nadie; ni siquiera va a definir taxativamente la política educativa. Simplemente va a “aconsejar” de manera “no vinculante” y, como todo consejo, se podrá escribir con Mayúscula, o con minúscula.

Sin embargo, y salvando las grandes distancias con aquella torre de los múltiples lenguajes, podemos decir que en la composición de este Consejo hay al menos dos posiciones antagónicas e, incluso, irreconciliables, salvo que, una de ellas abandone sus principios y fundamentos. Hay defensores/as de la educación pública y paladines de la privatización educativa, “aconsejando” sobre la misma cuestión, ¿aconsejando sobre la misma cuestión?...

En este caso (según la LEN 26.206), “la cuestión” sería: proponer criterios y emitir opinión “técnica” sobre los procesos evaluativos del Sistema Educativo; elevar propuestas al Ministerio de Educación para mejorar la calidad educativa y la asignación de recursos, participar en la utilización de la información generada por el sistema y opinar sobre los operativos internacionales de evaluación, etc.

La propia LEN establece que el Consejo debe estar integrado por “miembros de la comunidad académica y científica de reconocida trayectoria en la materia, representantes del ME, del CFE, del Congreso Nacional, de las entidades del trabajo y la producción y de las organizaciones gremiales docentes con personería nacional”. Respetando esta distribución y haciendo honor a la tan mentada “pluralidad”, quedo? la actual composición.

La/s pregunta/s es/son si, en honor a la “pluralidad”, es admisible que, un Consejo de estas características, quede presidido por representantes de la Universidad Privada, que incluya entre sus miembros a los referentes académicos que avalan la privatización de la información educativa como los firmantes del Observatorio “Argentinos por la Educación” que han sido designados en este espacio. Cabe también preguntar si, en honor a la pluralidad, hacía falta incluir a ex funcionarios del proyecto neoconservador de la derecha argentina o a quienes defienden los intereses de la clase empresarial y que ven a la educación como generadora de “recursos humanos”. Hay presencias y ausencias en este Consejo que hablan por sí solas.

Ahora bien, estas preguntas las hacemos porque no queremos olvidar, ni dejar pasar, que democráticamente el pueblo eligió a un gobierno que definió a la educación como un derecho social y que se expresó abiertamente como principal defensor de la educación pública. Y, en este sentido, vemos que hay ciertas “pluralidades” que pueden impedir caminar hacia el lado de la igualdad, la justicia y la solidaridad.

Entonces, habría que definir bien "pluralidad", para no quedar como una Torre de Babel. Al respecto, hay quienes por estos días hablan de la necesidad de “llevar el zapato derecho en el pie izquierdo sin que salgan callos”. Pero queremos alertar que también es posible que esos callos en algún momento salgan, e impidan caminar...

Buenos Aires, 27 de julio de 2020.

Miguel Duhalde Secretario de Educación

CTERA

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