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Columna Editorial. Agosto 2020

Columna Editorial. Agosto 2020

¿TODO VALE?

Es una pregunta que hemos hecho siempre, pero que, inexorablemente, nos hemos vuelto a hacer esta semana al ver los sucesivos editoriales y notas publicadas en los medios hegemónicos con la evidente intención de “formar” la opinión pública, “deformando” la realidad. 


Esta semana vimos manifestantes callejeros repitiendo zócalos y titulares en contra de la reforma del poder judicial, de la cuarentena más larga del mundo, de la declaración de lnternet como servicio esencial, etc. etc. También escuchamos a expresidentes hablar de los próximos golpes de Estado y, a menos de veinticuatro horas, aducir demencia o un “desenganche de la realidad”. Más o menos lo que hacen los medios de comunicación cuando se trata de defender los privilegios de los poderosos: desengancharnos de la realidad.

Lo que se nos presenta como la “opinión pública” es en realidad la “opinión publicada” por los medios o la opinión que se publica. No estamos descubriendo nada al decir esto, pues ya han sido varios/as pensadores/as en el campo de las ciencias sociales que desde hace mucho tiempo lo vienen anunciado. Pero esta opinión publicada hoy resuena de una manera indignante, vergonzante y hasta ofensiva.

Lo decimos así porque uno de los “desenganches” más nefastos que vinieron a coronar esta semana de publicaciones para la deformación de la opinión pública es lo que escribió uno de los funcionarios del gobierno que saliera huyendo en helicóptero de la Casa Rosada allá por el 2001.

Parece mentira que desde diversas instituciones (que no tienen espacio en un diario hegemónico) hayamos tenido que salir a explicar por las redes que lo que vivió Ana Frank y tantas otras víctimas del Holocausto no tiene ni punto de comparación con una cuarenta que se lleva a cabo para proteger la vida de la población.

Estos medios deformadores de la opinión pública están apelando a las más bajas artimañas para tergiversar el sentido del cuidado con el que se esta? tratando a las infancias y juventudes del sistema educativo; medios que, a la par, no dejan de despreciar el esfuerzo, el trabajo y el compromiso de la docencia en estos tiempos aciagos, y que preguntan, sueltos de cuerpo “¿cuándo van a volver a trabajar?”, haciéndose eco de expresiones agresivas a las que ya nos tiene acostumbrados algún ex ministro trasnochado, tratándonos de “vagues”.

Nos preguntamos, entonces, si todo vale para ganar cinco minutos de fama luego de años de ostracismo. Nos preguntamos si en nombre de la libre expresión se puede tergiversar la realidad, deformarla y venderla como “opinión pública”. Si, evidentemente esa libertad de expresión existe, pero también existe la responsabilidad que tienen que tener los que la deforman y tergiversan, y saber hacerse cargo de las consecuencias.

Buenos Aires, 30 de agosto de 2020.

Miguel Duhalde Secretario de Educación CTERA

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