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Columna Editorial. Septiembre 2020

Columna Editorial. Septiembre 2020

¿PLAZAS?, ¿BARES?... ESCUELAS

Frente al debate suscitado respecto a la decisión unilateral tomada por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sobre la utilización de las plazas para el dictado de clases, expresamos nuestro más enérgico rechazo a esta medida ya que, de implementarse, no hará? otra cosa más profundizar y agravar desigualdad educativa que sufre un sector de la población, en lugar de resolverla.

Nadie mejor que la docencia y sus organizaciones sindicales para reconocer el valor y la importancia que tienen “las plazas” en los procesos educativos ya que éstas, junto a las calles y los barrios han sido históricamente los lugares donde nos hemos manifestado para expresar nuestros reclamos y también los sitios escogidos por maestrxs y profesorxs para desplegar diversas actividades pedagógicas y didácticas en el marco de las planificaciones curriculares habituales. Pero, de ninguna manera, y menos en el contexto actual de la pandemia, una plaza puede ser presentada como el lugar educativo alternativo para reemplazar a los espacios físicos de las escuelas a la hora de enseñar. Hoy más que nunca tienen que estar garantizadas las condiciones edilicias, de infraestructura, sanitarias y pedagógicas para que una verdadera educación sea posible.

El problema de los 6.500 niñas, niños y jóvenes de la CABA que permanecieron durante todo este tiempo sin dispositivos ni conectividad se puede comenzar a solucionar entregando las computadoras que el Estado nacional ya tiene a disposición y garantizando acceso gratuito a la conectividad. De ninguna manera se puede pensar que esto se resuelve exponiendo en espacios inseguros y de riesgo sanitario tanto a los/as docentes como a los/as estudiantes y a sus respectivas familias.

Es lamentable observar también como los medios hegemónicos posicionados en la vereda de la “anticuarentena” y de la “apertura” han utilizado este tema de manera intencionada, apelando a los ya conocidos “opinólogos” que, de manera superflua e infundada hablan tanto de educación como de futbol o de la navidad, casi con el mismo nivel escasez conocimientos en la profundidad y la fundamentación. Mencionamos el tema de la navidad a modo de ejemplo, ya que el columnista de Clarín que abordo? este tema en una nota publicada el pasado sábado 19 de setiembre del corriente, tratándonos de ignorantes a quienes nos oponemos a “dar clases en la plazas en tiempo de pandemia”, es el mismo periodista que en una nota publicada en 2017 hablaba en estos términos: “Vos sabés que yo no tenía tradición de celebrar Navidad (...) pero después mi respectivas parejas, todas católicas, me introdujeron en esta maravilla que es la Navidad (...) de pronto vi el arbolito, los fuegos artificiales. Vi el arbolito al final del túnel, la gastronomía, Santa Claus y me quede? ahí? para siempre...” (M. Win?aski).

Preocupados por este nivel intelectual que representa a los medios hegemónicos, y por la ya cuestionada preparación en materia educativa que tienen los funcionarios del macrismo, desde nuestra organización sindical docente pretendemos que las autoridades se dediquen a estudiar profundamente la situación y que vayan más allá? de las soluciones aparentes que, en clave marketinera, están más pensadas para la tribuna y su núcleo duro de votantes, hoy destituyentes, que para resolver de fondo la situación problemática.

A quienes han apelado tradicionalmente a “políticas del maquillaje” les queremos decir que para educar en serio hay que comenzar por cuidar la vida y la salud de los/as que estudian y de los/as que enseñan. El derecho a la educación es inescindible al derecho a la vida. También les queremos decir a estos funcionarios que a los sectores más desfavorecidos y empobrecidos por sus propias políticas neoliberales de ajuste y desprecio se los tiene que incluir con políticas igualitarias y de justicia social, y no con más discriminación, haciéndolos ir a plazas cuando no están dadas las condiciones epidemiológicas ni pedagógicas. Ningún vinculo pedagógico se restablece mandando a los/as niños/as más pobres a estudiar en la intemperie, en un espacio contaminado y rodeado por los diferentes ruidos del movimiento citadino, con una docente que a dos metros de distancia que tendrá? que usar barbijo al hablar y a la vez cuidar que no se acerquen los transeúntes y que los/as niños/as no se toquen ni abracen.

Que a lxs estudiantes en condiciones de extrema pobreza que estuvieron desconectados por las propias políticas de la Ciudad ahora se los mande a dar clases en las plazas parece ser un chiste de mal gusto; pero no, lamentablemente es la medida que impulsa el Jefe de gobierno Rodríguez Larreta y su Ministra de Educación. Por favor, no sigan ofendiendo al sentido común. Las plazas son plazas, los bares son bares... y las escuelas son escuelas.

Buenos Aires, 21 de setiembre de 2020.

Miguel Duhalde Secretario de Educación

CTERA

 

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