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VEINTICINCO AÑOS DESPUES

Nota de opinión del historiador Norberto Galasso para la Revista Canto Maestro nº 11

En el campo popular, todos acordamos acerca del carácter sanguinario e inhumano de la dictadura militar implantada un día nefasto de marzo, hace 25 años. De allí que, no obstante el tiempo transcurrido, permanezca fervoroso nuestro repudio y salgamos de nuevo a la calle a manifestar nuestra acusación contra los verdugos.Sin embargo constituiría un grave error nuestro enjuiciamiento a la conculcación de los derechos humanos, dejando en un cono de sombra otros aspectos de aquel "proceso" que también son de naturaleza siniestra.
La dictadura militar fue muerte, desaparición, tortura, secuestros, etc. pero fue también una victoria de la clase oligárquica y aplastamiento del proyecto popular, la represión de los Videla y Massera no derivó en la política económica entreguista y antipopular de Martínez de Hoz, sino que la política económica entreguista y antipopular de Martínez de Hoz, necesitó como condición insoslayable, la represión de los Videla y Massera.

Por eso el repudio del 24 de marzo de 1976 se carga de indignación y dolor por el baño de sangre, pero también debe señalar otros aspectos que sigan los sucesos políticos de los años posteriores a la dictadura: la reconversión de la clase dominante en una nueva oligarquía que entrelaza sus intereses con el imperialismo norteamericano, la división del movimiento obrero y liquidación de sus cuadros sindicales más combativos desde dirigentes a delegados de fábrica, el descabezamiento de la pequeña burguesía revolucionaria, por muerte o exilio de sus principales cuadros e infundiendo temor al resto de los sectores populares, el aplastamiento de gran parte del empresariado pequeño y mediano a través de la apertura económica. Es decir, se trata de transformaciones profundas de la sociedad argentina que hoy, a pesar de la "restauración" democrática, presionan decididamente sobre nuestro escenario político.Si no analizamos "el proceso" desde este enfoque amplio, es como si dijéramos que los dirigentes de la Triple Alianza dejaron al Paraguay en ruinas (con una población de ancianos y niños) porque eran siniestros y sanguinarios. Lo eran, sí, pero hay mucha más tela por cortar. El Paraguay era un modelo de desarrollo autocentrado que probaba la posibilidad de progresar desde lo nuestro y quebraba la excusa de que en virtud de un supuesto progreso - falso , por otra parte - había que entregarse al extranjero. Ahí reside la causa de tanta destrucción y tanta saña, que no disminuye la responsabilidad de los autores, sino que la muestra como una política de clase: el mitrismo porteño, el coloradismo montevideano y la clase dominante del imperio esclavócrata del Brasil. Necesitaban, para justificar su negocio con el imperio británico destruir al Paraguay.Cien años más tarde -el imperialismo norteamericano, después de voltear al Gral. Torres en Bolivia y a Salvador Allende en Chile- aunó su esfuerzo al de la oligarquía argentina para cerrar el camino a "cordobazos", "rozariazos", etc. y elecciones con triunfos populares, que percibían como una cuchilla que pasaba muy cerca de sus gargantas. Aprovecharon, por supuesto, la frustración del 73 causada por los antagonismos internos del peronismo, la muerte de Perón y otros factores, pero estamos ciertos que la conspiración no empezó en febrero de 1976 sino en abril de 1973. y por eso su hombre clave es "Joe" Martínez de Hoz, con su pasado enraizado en la Sociedad Rural y su presente, de estrecha ligazón con Rockefeller.

En aquellos vientos se originan las tempestades de hoy, después que el alfonsinismo administró "el modelo" y "el menemismo" lo profundizó: una nueva oligarquía integrada por grandes consorcios asociados al capital extranjero (a la cual solo le interesa el mercado interno cuando está cautivo), una sumisión total a los dictados de los organismos internacionales que nos coloca en posición de país colonial, una profundización notable de la expoliación capitalista, basada en la alta desocupación, que tira hacia abajo los salarios y anula conquistas sociales provocando una feroz redistribución del ingreso a favor del capital, en fin, un modelo económico nefasto y un escenario político donde faltan dos generaciones, una por muerte y otra, por temor y escepticismo, donde una dirigencia política caduca reitera discursos retóricos ante la absoluta indiferencia del pueblo, la desaparición de proyectos colectivos, solidarios y nacionales, reemplazados por proyectos individuales que priorizan los sobres negros a la difícil tarea de transformar una realidad.
Si el repudio al "proceso" solo consistiese en restaurar las garantias individuales, nuy amplio sería el camino por delante para las propuestas "progresistas". Pero, precisamente, las propuestas "progresistas" se frustran porque el "proceso", si bien dio un paso atrás al convocar a elecciones en 1983, mantuvo el control que había logrado en los resortes fundamentales de la economía del país, incluso perfeccionándolo en los œltimos años. Y dentro de ese marco, no hay política posible a favor del campo popular por lo cual llevamos dos décadas de frustración en frustración.Por la misma razón, confiamos en que las víctimas del modelo podremos nuclearnos en los próximos años para gestar un gran frente de liberación que apunte a destruir los eslabones de expoliación que impiden tomar el nuevo camino.

TESTIMONIO
Una guerra contra los niños

El 13 de julio del 76, llegaron a mi casa 14 o 15 hombres de civil armados. Entraron a la casa buscando más gente, pero solamente estábamos una compañera, mí bebe de 20 días a quien recién terminaba de amamantar y yo.
A partir de ese día se desató una caza de uruguayos pertenecientes al mismo grupo político, entre ellos Gutiérrez Ruiz y Michelini que estaban en carácter de refugiados.Unos días antes habíamos hablado con Mauricio, mi compañero y padre de Simón, que además de llevarse a los adultos también se llevaban a los niños. Imaginábamos cosas tremendas, como que utilizarían a los niños en las sesiones de tortura de sus padres.A mí me llevaron a Automotores Orletti, allí había una cantidad de uruguayos secuestrados y había oficiales uruguayos que participaban en la dirección de los operativos. Orletti fue un centro del Plan Cóndor. Había cubanos, paraguayos, chilenos, uruguayos y argentinos secuestrados allí.
Después de diez días de ser torturados fuimos trasladados clandestinamente al Uruguay, e instalados en cárceles clandestinas. La condición que nos impusieron para nuestra legalización fue que admitiéramos que habíamos sido detenidos en Uruguay y por lo tanto que las denuncias y reclamos que se realizaban desde el exterior en relación a nuestra desaparición en Argentina, eran falsas.Así se legalizó nuestra situación en Uruguay. Fuimos procesados por la justicia militar y condenados en cárceles para presos políticos.
Cuando me secuestraron en Argentina en Orletti yo reclamaba por mi hijo: Ò No le va a pasar nada a él, esta guerra no es contra los niñosÓ, me dijo un oficial. Gran mentira, mientras el papá y yo nos pudimos reencontrar, Simón, mi hijito todavía está desaparecido y aœn no lo he podido encontrar.
Sara Méndez
Militante uruguaya secuestrada en Argentina

NOTA V
no echés a la tristeza del fogón/
siéntese aquí a mi lado/vieja/
usté nunca me va a dejar/
perdonemé si la olvidé
si anduve de rabia en rabia
saliendo de un muerto entrando
a otro muerto o mundo roto/
si así viajé todos estos años/
arrímese/tristeza/que
me hace frío tanta furia
y tanto puerto muerto y
necesito viajar/viajar
Juan Gelman

TESTIMONIO
Por la memoria
Después de haber estado en la ESMA y haberme exiliado en España, volví a la Argentina donde la persecución continuó por vía judicial. Fui procesada y presa en 1988. Pero a este castigo, tuve que sumarle el castigo de la imposición del indulto menemista. Yo me negué a aceptar el indulto, lo que produjo la reanudación del acoso y la persecución y me condenó a un nuevo exilio, esta vez en Uruguay.
Paradójicamente, esta sumatoria de ensañamientos, me permitió el enorme privilegio de vivir 5 años en el Uruguay y compartir una nueva experiencia política que en Argentina no había experimentado.Esta experiencia se trató de una construcción frentista con compañeros de otras identidades políticas y centrar el trabajo de construcción en el ámbito barrial.Esto duró hasta el año 95 en que cerró el proceso judicial que tenía en Argentina. Pensé mucho y dudé en volver. Pero al final decidí volver a mi tierra.
Trabajo centralmente, en la construcción de la memoria de la lucha de nuestro pueblo. En la construcción de la verdad de esta memoria de la lucha y la memoria del horror sufrido. Perseguimos central y fundamentalmente lograr justicia, que se traduzca en juicio y castigo para todos los genocidas, tanto militares como los civiles as0ociados o cómplices. Este trabajo, lo llevo adelante desde la Asociación Detenidos Desaparecidos y también participo en la cátedra libre de Derechos Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras, de Osvaldo Bayer.
Graciela Daleo
Militante popular

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