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EL RETO DE LAS PARITARIAS NACIONALES COMO HERRAMIENTA DE IGUALDAD DE DERECHOS PARA LOS TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN

Artículo escrito por Gustavo Maure, Secretario Gremial de CTERA.

EL PROCESO HISTÓRICO DE LOS TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN:

Hugo Yasky señala, con precisión, que los trabajadores de la educación somos el último sector en organizarnos sindicalmente y reconocernos como parte de la clase trabajadora, frente a las lógicas del “apostolado”, del “redentorismo civilizatorio” en medio de la barbarie, del “profesionalismo”, del “docente funcionario”.

También Hugo Yasky remarca que las primeras décadas de nuestras organizaciones sindicales estuvieron marcadas por las luchas por los estatutos del docente, por las reivindicaciones puntuales de nuestra condición de trabajo, de salario y para enfrentar las reformas educativas conservadoras que en los años ´60  impulsaba la dictadura de Onganía.

Ya en el proceso constitutivo de la CTERA,  el conjunto organizado de los trabajadores de la educación dirimía nuestro carácter de trabajadores pero además avanzaba hacia la construcción de un sindicalismo con  proyecto de disputa sobre la Nación, la participación del Pueblo y la liberación nacional y social.

Luego de la recuperación democrática, en la conformación de una CTERA con sindicatos por jurisdicción nos planteábamos desde la conducción nacional no sólo el salario nacional unificado y aumento de presupuesto educativo, sino también la convocatoria a paritarias nacionales.

En aquellos años, aún no era el tiempo de una clara posición colectiva sobre LAS PARITARIAS, desde 1989 en adelante, los sindicatos en las jurisdicciones desarrollaron procesos desiguales: algunas homologando los convenios federales que quedaron a mitad de camino, otras avanzando más y abriendo espacios de discusiones paritarias por sobre ese piso; y otras en cambio continuaron sus luchas en el ámbito de la jurisdicción sin utilizar esta herramienta.

Los años de la resistencia al proyecto neoliberal generaron un paréntesis en el que LAS PARITARIAS  se transformaron en algo no sólo no posible sino peligroso en una etapa de correlación de fuerzas desfavorable y por tanto de consolidación desde los trabajadores de una estrategia defensiva frente a las derogaciones, los congelamientos, los recortes, las sumas extorsivas, bonos, etc.

LOS PROCESOS ACTUALES Y LAS PARITARIAS:

Como señala el documento para el 8º Congreso Nacional de delegados de la CTA, la etapa posterior a la crisis del 2001 generó “....procesos sumamente contradictorios con continuidades y rupturas en lo económico social ..... mantiene las condiciones estructurales que sostienen la desigualdad pero genera mejores condiciones para la pelea...”

Es dentro de esos procesos que CTERA  avanzó en la conquista de un nuevo marco normativo para la pelea por el derecho social a la educación:

- Puesta en vigencia de la legislación previsional nacional para la jubilación docente.
- Ley de financiamiento educativo en función de la corresponsabilidad del Estado Nacional y los Estados provinciales para garantizar el derecho educativo.
- Derogación de la Ley Federal de Educación y Nueva Ley Nacional de Educación para avanzar ahora en nuevas leyes provinciales y nuevas políticas educativas nacionales.

Por otra parte, los sindicatos de base en muchas provincias han dado el paso de legalizar el proceso de paritarias en su jurisdicción, logrando avances significativos en los derechos de libre asociación y representación sindical, protección de la salud de los trabajadores, protección a la maternidad, generación de estatutos para los trabajadores de la educación no docentes, regímenes de licencia, juntas de clasificación o disciplina, etc.

A partir de estos avances,  estamos convencidos que hoy podemos avanzar hacia UNA PARITARIA NACIONAL DE LOS TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN.

EL PROBLEMA CONCEPTUAL IDEOLÓGICO:

Frente a la paritaria como herramienta de los trabajadores surgen prejuicios propios de nuestra breve historia colectiva, y sus marcas, como trabajadores organizados respecto a otras fracciones de clase trabajadora, más vinculadas a los procesos de producción en cualquiera de sus instancias y sus propios procesos históricos. La articulación de procesos de conflicto de lucha mediante medidas de acción directa con procesos de conflicto en la mesa de discusión de las paritarias generan posicionamientos diferentes que justifican prácticas que no reconocen los cambios de etapa que vamos atravesando como Región, como Nación y como Pueblo.

En ese sentido existen prejuicios típicos que se pueden caracterizar:

1) Falsa contradicción Estatuto del docente – paritarias.
2) Contradicción informalismo de la negociación – paritarias.

1) En algunas jurisdicciones, hay sectores que sacralizan el Estatuto del Docente como si estuviera escrito en piedra, como si ya dijera todo lo necesario sobre los derechos de los trabajadores de la educación, como algo inmodificable.

Es más, se plantea que en todo caso se impulsen cambios al Estatuto a través de las legislaturas locales!!! Delegando en los legisladores lo que los trabajadores hemos conquistado tras décadas de lucha: poder participar en la construcción de normativa que exprese de la mejor forma posible los derechos de los trabajadores, que tenga fuerza de ley y que no pueda ser modificado más que por otro acuerdo en el mismo ámbito.

De este prejuicio se valen quienes renegando del carácter democrático de las organizaciones sindicales de CTERA, le atribuyen un carácter negativo a los avances normativos que puedan obtenerse en ese ámbito. Parten del supuesto de que las conducciones “negocian a la baja”, “entregan la lucha” negando el aval democrático con el que cuentan y los ámbitos colectivos de aprobación y contralor de todas las organizaciones de CTERA y de CTERA misma. Supuestamente se prefiere que los legisladores o el Poder Ejecutivo elaboren por su cuenta la normativa frente a la lucha de reclamo de los trabajadores.


2) Por otra parte, en sentido contrario, en algunas jurisdicciones, hay sectores que privilegian el informalismo de la negociación. En estos casos, la práctica dirigencial ha construido espacios informales de negociación a partir de los conflictos o a partir de la continuidad en el tiempo de la dirigencia sindical y los responsables de la gestión de gobierno educativo.

La conclusión es: ¿para qué paritarias, si podemos resolverlo en la negociación informal?
No se perciben con claridad dos consecuencias posibles: por un lado que toda resolución de un problema que surja de una negociación informal por un instrumento normativo unilateral (decreto, resolución, etc.) puede ser modificado cuando la gestión lo desee.

Por otro lado, si cambia la gestión y la política educativa, ese ámbito informal puede desaparecer y los logros acumulados con él; dejando en situación de desventaja a la organización sindical y, lo más grave, a los trabajadores en su conjunto.

Nosotros concebimos a la paritaria como un punto de inflexión establecido por la correlación de fuerzas entre patronal y trabajadores, en el que se supera el convenio individual de trabajo por el convenio colectivo.

En este ámbito, continua el conflicto pero en otros términos y permite, en momentos de avance, plasmar como derechos legítimos y legales lo conquistado por los trabajadores; no sólo para el presente sino también para el futuro ya que sólo los trabajadores organizados podrán consentir modificarlo.

Estamos convencidos además que abre la puerta a un proceso de participación colectiva mayor. Una participación colectiva en la que la especificidad del trabajo educativo gana en autoconocimiento y reflexión para conquistar estadios cualitativamente superiores de la educación pública.

Construir propuestas para nuestras condiciones de trabajo para discutir en paritarias supone poner en tela de juicio la condición concreta en la que educamos: salarios pobres, edificios inadecuados, procesos institucionales insalubres....

Pero además una reflexión colectiva que permite desnaturalizar lo obvio y ser capaces de reconocer que la realidad de los procesos educativos puede ser de otra manera, organizarse de otra forma, humanizarse de otra forma.

De estos procesos de reflexión, de la experiencia acumulada de lucha por la educación como derecho social, todos los sindicatos de base de CTERA pueden aportar criterios, conceptualizaciones y procedimientos capaces de hacer de la paritaria una herramienta para que el derecho social a la educación pueda ejercerse colectivamente como pueblo.

Nosotros somos conscientes de que no se pueden reivindicar derechos de los trabajadores de la educación como contrapuestos a los derechos del Pueblo a la educación, a la escuela no sólo pública en tanto supuestamente gratuita sino pública en tanto transformadora, en tanto popular, democrática y liberadora.

¿PARA QUÉ UNA PARITARIA NACIONAL?

En la medida en que hemos sido capaces de avanzar frente a las políticas del neoliberalismo, hemos avanzado en procesos para recuperar la unidad del sistema educativo nacional craquelado en pedazos en la década del 90.

Desde el inicio de la lucha del incentivo docente hasta hoy venimos siguiendo este camino. Por eso la paritaria nacional que estamos impulsando en el marco del art. 10 de la Ley de Financiamiento Educativo es un paso más en el camino de una Nación con un Proyecto Educativo que queremos construir.

La Paritaria Nacional es, a la vez, profundamente federal. De este ámbito surgirán los pisos mínimos de discusión para todas las provincias del país. De ninguna manera suple el ámbito de discusión que los sindicatos de trabajadores de la educación deben tener con los gobiernos provinciales, pero a la vez impide que ningún gobierno provincial pueda negociar a la baja de esos pisos mínimos comunes.

Por eso en este espacio compartiremos los logros conquistados en paritarias en las distintas provincias. Compartiremos las normativas vigentes para convenciones colectivas de las diferentes provincias y esperamos que, además, pronto, muy pronto, podamos compartir los logros de la paritaria nacional.

Por eso compañeros, por todo eso, los convocamos a poner todo el ánimo de lucha para legalizar derechos adquiridos en la lucha, para crear nuevas pautas y normas para el derecho educativo, para compartir el camino de construir otra educación para nuestra Patria.

• Sugerimos leer en esta misma página el decreto reglamentario del artículo 10 de la Ley de Financiamiento Educativo y además el brillante comentario al mismo escrito por el Dr. Marcelo Bustos Fierro, asesor jurídico de CTERA.

Gustavo Maure
Secretario Gremial de CTERA

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