El martes 5 de mayo se realizó la primera reunión en lo que va del año del Consejo Nacional de la Calidad Educativa. La misma se convocó con un temario propuesto por la Subsecretaría de Información y Evaluación Educativa, consistente en el análisis de las “Trayectorias escolares y datos nominales” de las y los estudiantes de la educación secundaria.
Durante primera parte de la reunión los funcionarios del gobierno presentaron un informe teniendo en cuenta los datos obtenidos en la Base Nacional Homologada (BNH) respecto de las inasistencias que registran las y los estudiantes de las escuelas secundarias del país en los último tres años relevados.
En la segunda parte se produjo un intercambio de opiniones sobre el informe presentado. El secretario de Educación de CTERA Miguel Duhalde, coincidentemente con muchos de las y los consejeros presentes, planteó que si bien la información presentada resulta relevante en tanto permite conocer datos acerca de las inasistencias a clases (porcentajes de inasistencias, días de la semana y/o meses del año con mayor inasistencias, relación entre inasistencias y resultados en pruebas estandarizadas, etc.), el informe no da cuenta de los motivos reales por los cuales una parte del alumnado no asiste a clases y/o termina siendo excluido del sistema educativo, luego de registrar reiteradas faltas a clase.
El análisis presentado por el gobierno cae en un reduccionismo englobando en la categoría “ausentismo estudiantil” o “ausentismo crónico” a una problemática que está condicionada por diversos factores que tienen que ser tenidos en cuenta, tales como las cuestiones de salud, condiciones socioeconómicas de las familias, trabajo infantil y joven, dificultades y costos en el transporte, etc.
Observamos y cuestionamos que, una vez más, la Secretaría de Educación de la Nación presenta datos, informes y evaluaciones pero carece de propuestas concretas de políticas educativas enfocadas a la resolución de los principales problemas que tiene el sistema educativo en la actualidad como consecuencia del desfinanciamiento educativo, del desmantelamiento de los programas de inclusión y del deterioro socioeconómico que están sufriendo la mayoría de las familias de nuestro país desde la llegada de Javier Milei al gobierno.
Finalmente, desde CTERA volvimos a reclamar que no se excluya a los sindicatos docentes y que se nos convoque a las distintas instancias de diálogo establecidas por las leyes vigentes (Paritaria Nacional Docente, Consejo Federal de Educación) para dar el debate sobre estas y otras problemáticas educativas que merecen ser abordadas con suma urgencia en el contexto actual.
El gobierno tiene que entender que los problemas sociales y educativos no se resuelven con más ajuste, por el contrario, lo que se necesitan son políticas de inclusión, ampliación de derechos y un mayor financiamiento por parte del Estado.






