La Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) manifiesta su absoluto repudio a la reforma de la Ley de Glaciares (Nº 26.639).
Esta medida representa una regresión normativa injustificable que vulnera los principios de progresividad ambiental y pone en riesgo la resiliencia climática de nuestro territorio en nombre de beneficios económicos. Al flexibilizar la protección del ambiente periglacial, se ignora la función hidrológica sistémica que sostiene a 39 cuencas nacionales.
No estamos ante masas de hielo aisladas, sino ante los guardianes que garantizan la vida en contextos de estrés hídrico extremo. Su pérdida no es un dato estadístico, es una condena para la vida de nuestras comunidades.
Como docentes, nuestra labor se fundamenta en la transmisión de un legado. La ciencia nos advierte sobre el punto de no retorno del cambio climático antrópico. Ignorar esta evidencia es traicionar el derecho de nuestros/as estudiantes a heredar un suelo habitable. Es un robo del futuro ejecutado desde el presente.
Entregar los cuerpos de hielo al extractivismo es mercantilizar un bien común que carece de sustituto. Defender el agua es proteger el hilo invisible que une cultura, historia y supervivencia biológica. Retirar la protección legal en un contexto de retroceso acelerado, es un acto de negligencia científica imperdonable.
La desaparición de los glaciares no será una fatalidad de la naturaleza, sino la huella indeleble de una política que prefirió el lucro sobre la vida. Exigimos la inconstitucionalidad inmediata de esta reforma. Responsabilizamos a los poderes del Estado por atentar contra la seguridad hídrica de la Nación y del patrimonio natural de las futuras generaciones. Defender el agua es un acto de ética intergeneracional.
¡PORQUE EL CONOCIMIENTO ES SOBERANÍA Y EL AGUA ES VIDA!
¡LOS GLACIARES NO SE TOCAN! ¡EL AGUA VALE MÁS QUE EL ORO!
Junta Ejecutiva de CTERA
Buenos Aires, 10 de abril de 2026





